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Un restaurante | Fuente: Shutterstock
Un restaurante | Fuente: Shutterstock

Mesera se burla de hombre mal vestido que pide un vaso de agua hasta que un señor sabio interviene - Historia del día

Georgimar Coronil
12 may 2022
01:00

Cynthia empezó a trabajar como camarera en un restaurante de lujo, con la esperanza de conseguir las mejores propinas y posiblemente encontrar un hombre rico con el que casarse. Un día, un sujeto mal vestido entró al local y le pidió agua, pero ella se negó a servirle y se burló de él. Su jefe la regañó y pronto se arrepintió de sus actos.

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"No puedo creer la propina que recibí el otro día. Al hombre le gustó tanto la botella de whisky que le serví, que me regaló 100 dólares. Pero bueno, por eso me esforcé tanto en conseguir un trabajo aquí", le dijo Cynthia a Jorge, su supervisor.

"Lo sé. Algunas personas son extremadamente generosas en este restaurante. Les encanta la comida y también el servicio. Tengo la suerte de haber formado parte de este negocio durante tanto tiempo. El ambiente familiar también es maravilloso", comentó el sabio señor.

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Unsplash

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Unsplash

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"Bueno, no pienso trabajar aquí toda mi vida. Sinceramente, esperaba encontrar un esposo aquí también, para poder convertirme en una clienta más", explicó.

De repente, llegó un hombre. "¿Me puede dar un vaso de agua, por favor?", dijo.

Cynthia lo miró y se fijó en la ropa que llevaba y en su comportamiento. Tras un rápido vistazo, determinó que no era ni mucho menos rico. No pertenecía a ese lugar. "Señor, este es un restaurante de lujo. Puede conseguir agua en otro sitio", le respondió.

"Por favor, tengo que ir a otra parte, pero solo he venido por agua. Tengo mucha sed", continuó el hombre.

Cynthia se cruzó de brazos. "¿No ha oído lo que le he dicho? Por favor, váyase a otra parte o llamaré a seguridad. Quién viene aquí con esa ropa, por el amor de Dios", se burló.

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De repente, Jorge regresó y escuchó las últimas palabras de Cynthia e intervino de inmediato, interrumpiendo antes de que ella pudiera burlarse aún más del hombre. "Señor, ¿qué necesita?", le preguntó.

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Unsplash

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Unsplash

"Un vaso de agua sería maravilloso, por favor", pidió el hombre una vez más, y Jorge asintió, diciéndole que enseguida se lo traería.

El cliente bebió y preguntó cuánto dinero debía, a lo que Jorge respondió: "El agua es gratis aquí. Puede volver por más cuando quiera".

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El hombre se marchó y miró a Cynthia, pero ella no le prestó atención. "¿Por qué demonios has atendido a ese hombre? Evidentemente, no era un cliente merecedor de este establecimiento", expresó la mesera.

"Cynthia, no nos cuesta nada servirle un vaso de agua, y él iba a pagar. Estamos en el sector de los servicios. Atendemos a la gente. Además, no juzgo un libro por su portada. Todo el mundo merece nuestro respeto", la regañó. Ella se limitó a quedarse callada. Otro cliente se acercó exigiendo servicio, y se ocuparon durante el resto de la noche.

Cynthia tenía una mesa llena de hombres de negocios vestidos con traje y corbata. Casi se le caía la baba pensando en la propina que iba a ganar.

De repente, entraron varios clientes, encabezados por el hombre que había pedido agua. Seguía con su sencilla vestimenta y estaba acompañado por personas vestidas de forma similar. Se detuvo en la entrada y gritó: "¡Acabo de vender mi empresa por 30 millones de dólares!”.

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Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Unsplash

Imagen con fines ilustrativos. | Fuente: Unsplash

El restaurante rompió en aplausos y Cynthia se quedó con la boca abierta. El hombre miró a Jorge. "Usted, señor, por favor, puede ser nuestro camarero. Vamos a necesitar muchos menús porque va a venir más gente, ¡y traiga las botellas de whisky!".

Jorge asintió y condujo al grupo a sus mesas. En un momento dado, se encontró con Cynthia y ella sonrió ligeramente.

Fue a buscar la carpeta de la cuenta a su última mesa y se sorprendió de que el grupo de empresarios no le hubiera dejado ninguna propina.

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

  • Nunca juzgues un libro por su portada: Las palabras de Jorge no pueden ser más ciertas, porque a veces las personas más ricas se visten con la ropa más sencilla, mientras que otras solo fingen ser ricas llevando ropa cara.
  • En el sector de los servicios, a la empresa siempre le conviene ser amable con todos los clientes, sin importar quiénes sean o cómo se vean: Cynthia trató mal al hombre que pedía agua, juzgándolo solo por su aspecto, y más tarde aprendió la lección

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Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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